La skênographia era para los griegos el arte de adornar el teatro y el decorado pictórico que resulta de esta técnica. En el Renacimiento la escenografía es la técnica que se utiliza para dibujar y pintar un telón de fondo en perspectiva. En el sentido moderno, es la ciencia y el método del escenario y del espacio teatral. Es también, por metonimia, el decorado mismo que resulta del trabajo del escenógrafo.
En la actualidad la palabra se impone cada vez más reemplazando a decorado, para superar la noción de ornamentación y de envoltura de esta última.
Ahora la escenografía concibe su función no ya como ilustración ideal y unívoca del texto dramático, sino como dispositivo propicio para iluminar (no ya para ilustrar) el texto y la acción humana, para figurar una situación de enunciación (no ya un lugar fijo), y para situar el sentido de la puesta en escena en el intercambio entre un espacio y un texto.
El escenógrafo en otros tiempos personaje sin brillo, encargado sólo de pintar los telones de fondo para gloria del actor y del director, toma conciencia de su autonomía y de su contribución original a la realización del espectáculo.